Perdóname por intentar volar

Pequeñas estrellas fugaces

.

.

1.1.17

Adiós, 2016.

Querido 2016:

Te digo querido a medias, porque has sido realmente duro, duro de cojones.
Echando la vista atrás podría decirse que ha sido un año de muchas decepciones, pero también de lecciones.
Este año me ha vuelto a golpear con una dosis de cruda realidad.
2016 me ha enseñado a escuchar las voces que me aconsejan, a tenerlas en cuenta, pero a no dejarme guiar por ellas.
A volver a arriesgar, aunque la vocecilla del miedo no deje de repetir que va a salir mal.
Este año me ha vuelto a hacer llorar hasta rabiar.
Me ha puesto de cara a luchar contra las dudas y la desconfianza y, en ocasiones, ha ganado la batalla. Pero no he perdido la guerra aún.
He desconocido gente que realmente pensaba que estarían ahí para siempre y sigo contando con aquellas que son mi mayor suerte.
Me ha enseñado que por desgracia el "piensa mal y acertarás" demasiadas veces cobra sentido.
Me ha demostrado que hay gente que, por mucho distanciamiento que haya, jamás podré dejar de echarlas en falta.
En definitiva, podría decirse que no ha sido el 2016 que esperaba, y aunque no soy de las que piensan que todo en esta vida pasa por algo, sé que en esta vida todo te enseña algo al fin y al cabo.

2017, te espero con mi mejor arma cargada: mi sonrisa.

No hay comentarios: